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Nelson Mandela, un hombre de paz y libertad

Manuel Miguel Vergara. Director del Departamento Legal. FIBGAR

El 18 de julio de 1918, nació en el pequeño pueblo de Mvezo Nelson Mandela, al que cariñosamente se le conocería como Madiba, el nombre de su clan. La efeméride de hoy celebra el nacimiento de un hombre de paz y libertad que tuvo un impacto histórico en su país, en su continente y en el mundo entero.

Vio la luz por primera vez en un contexto muy diferente a aquél que abandonaba en diciembre de 2013 cuando sus ojos se cerraban para siempre. Nelson Mandela nació en la entonces Unión Sudafricana, un Estado en el África más austral que todavía mantenía sus vínculos con la monarquía británica, en el que se acuñó para siempre un término de origen holandés que tristemente permanecerá ligado a la historia de esta nación: apartheid.

Está práctica fue definida por la Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid de 1973 como un delito de lesa humanidad por el que se establecen políticas y prácticas de segregación y discriminación racial. Se trata de la institucionalización y formalización más radical del racismo. Este régimen fue el que obligó a Sudáfrica a abandonar la Commonwealth en 1961, proclamando la República de  Sudáfrica que se prolongó hasta 1994. Ésta fue la etapa que le tocó vivir a Nelson Mandela.

Se licenció en Derecho y defendió a ciudadanos negros de la tiranía de las leyes "democráticamente" aprobadas por aquellos pocos privilegiados con derecho a participar de la vida pública. Su participación en movimientos anti-apartheid, membresía en el Congreso Nacional Africano (CNA) y ser responsable de la creación de la Liga Juvenil del CNA le valieron la persecución por parte el Gobierno segregacionista. En 1962, fue detenido e imputado por el delito de conspiración para derrocar al Gobierno. El juicio quedó en la memoria colectiva bajo el nombre del "Proceso de Rivonia" por el que fue condenado a cadena perpetua en la prisión de Robben Island. Allí escribió sus memorias, siguió ligado a sus compromisos políticos y se fue convirtiendo poco a poco en la leyenda que llegó a ser. Su fortaleza moral y carisma eran demasiado poderosas para estar encerradas y el 11 de febrero de 1990 fue finalmente liberado por el entonces presidente F. W. de Klerk.

En 1994, ya en unas elecciones libres e inclusivas, se convirtió en el primer presidente negro de la República de Sudáfrica con un mensaje de paz, igualdad, reconciliación y de rechazo a todo deseo de venganza. Sus cinco años en el poder le valieron para desmantelar toda la administración racista del apartheid. Llegado el fin de su mandato se retiró a pesar de su elevadísima popularidad, dando una lección magistral sobre alternancia política y no permanencia en el poder a perpetuidad. Sus hazañas le hicieron merecedor del Premio Nobel compartido con el presidente que lo había liberado algunos años antes, de Klerk. A esta lista de sudafricanos ilustres se añadiría también el clérigo pacifista Desmond Tutu por su labor en la creación y desarrollo de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, pieza elemental en el proceso de justicia transicional de Sudáfrica.

En noviembre de 2009, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió reservar el día del cumpleaños de Mandela y convertirlo en el «Día Internacional de Nelson Mandela» en reconocimiento a su contribución a la cultura de la paz y la libertad. Cada año, su la fundación que lleva su nombre y Naciones Unidas hacen un llamamiento a todos para dedicar 67 minutos de nuestro tiempo a ayudar a los demás, un minuto por cada año de su vida.

Sudáfrica sigue siendo hoy un país con numerosos problemas: una rampante tasa de criminalidad, una profunda brecha de desigualdad, además de otros retos en materia de políticas sociales. Pero la impronta y huella de Nelson Mandela son inconfundibles e innegables. La sociedad africana y de todo el mundo en general necesita un referente moral al que acogerse, mirar con admiración y poder utilizar como modelo. Ése es uno de los grandes legados que dejó Madiba, Nelson Mandela.

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