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Se clausura el curso Acciones preventivas en violencia de género: desde las políticas públicas a la acción ciudadana con gran éxito de asistencia y contenido

Torres, 24 de julio. El juez Baltasar Garzón dirige la novena edición de los Cursos Universitarios de Verano de Torres (Jaén), una cita académica que, entre los días 21 y 25 de julio, permitirá a los alumnos de la Universidad de Jaén, y todo aquél interesado, conocer la situación actual de la justicia en España.

De este modo, la ciudad natal del magistrado se convierte un año más en el lugar perfecto para localizar estos cursos estivales, centrados en la defensa y la promoción de la Justicia y con los que FIBGAR se compromete anualmente mediante la elaboración de algunos de sus contenidos.

Actualmente, los días 23 y 24 de julio, FIBGAR organiza el curso “Acciones preventivas en violencia de género: desde las políticas públicas a la acción ciudadana”, que pretende enfatizar las labores de prevención y sensibilización en la sociedad contra los actos de violencia machista.  Paloma Soria Montañez, abogada y miembro de la plataforma Women’s Links Worldwide y Miguel Lorente Acosta, médico forense y exdelegado de Gobierno en Violencia de Género, entre otros, comparten sus experiencias con los asistentes.

Mesa redonda: “Minuto uno: ¿Qué pueden hacer las administraciones?”

            Isabel María Villar, profesora contratada doctora de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social y directora del Departamento de Derecho, Público y Derecho Privado Especial de la Universidad de Jaén, y moderadora de la mesa, ha destacado la “necesidad de la coordinación de las diferentes administraciones, y el diálogo, para hacer frente a la violencia de género”

            Ha tomado la palabra Juan Maceín Herrera, responsable de Estudios y Programas de la Secretaría de Estado de Seguridad, dependiente del Ministerio del Interior, quien ha hablado de las “relaciones de dependencia y poder, donde el hombre ordena y manda y la mujer obedece y acata, y si no lo hace es vejada, e incluso asesinada”, ha comenzado. “Las medidas que tomen las administraciones públicas pueden atajar el virus, pero nunca acabar con él”, ha continuado. Ha señalado la importancia de la educación como medida para acabar de raíz con esta lacra. “Hasta que no eduquemos en igualdad, no acabaremos con la VG”, ha dicho.

Maceín se ha centrado también en las estadísticas, centrándose en que sólo un 2% de los familiares y allegados a las víctimas de VG denuncian, y que las mujeres no lo hacen por razones como miedo al agresor o vergüenza en su entorno, mencionando el sistema VioGen. Ha dado también datos escalofriantes, como que un 92% de la población cree que la VG es inaceptable. Del 8% restante, entre un 1 y un 2%, consideran que es aceptable en algún caso. El resto, creen que siempre ha sucedido. Según Maceín, la Ley Integral de Violencia de Género de 2004 “es lo mejor que se ha hecho en nuestro país en mucho tiempo en contra de la VG, pero queda mucho por hacer”

Laura Seara Sobrado, diputada del PSOE y ex directora del Instituto de la Mujer, ha tratado, al hilo de lo contado por su compañero, la Ley Integral de VG. “Es la mejor ley del mundo, una ley magnífica. Sólo existe una como la española, la de EE.UU.”, ha afirmado. “La ley recoge medidas preventivas, del ámbito laboral, educativo…”. Sin embargo, ha mencionado con preocupación que “en educación, hemos bajado enormemente. La asignatura de Educación por la Ciudadanía, que era la que se ocupaba directamente de esto, se ha eliminado con la LOMCE”. Seara ha destacado también la importancia de “las campañas de publicidad, así como el apoyo a la investigación”, con los grandes recortes en VG: “La investigación no tiene dinero. Las personas que investigan han tenido que abandonar sus proyectos”, ha dicho. 

 “La coordinación institucional es fundamental. Pero esta coordinación se ha venido abajo. Se ha aprobado una ley que despoja a los 8000 ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes de todas las competencias en materia de VG”, ha continuado la diputada socialista. Además, “la reforma laboral dificulta la movilidad laboral de las víctimas recogida en la Ley Integral”. Ha hecho referencia asimismo a la necesidad de que haya más policías a cargo de las víctimas (algunos tienen a su cargo hasta a 200 mujeres), o el aumento de la denegación de las órdenes de protección. “Mientras no se alcancen grados de igualdad respetables y se empiece por la educación, va a seguir habiendo VG”, ha finalizado.

            La ex coordinadora del Instituto Andaluz de la Mujer (IAM) en Jaén, Natividad Redondo Crespo, ha hablado de las políticas de igualdad y contra violencia de género en Andalucía. “Hemos sido pioneros y pioneras en desarrollar este tipo de leyes, vemos con tristeza los pasos que estamos dando hacia atrás en nivel nacional”, ha dicho, señalando que “todos los recursos que se ponen al servicio de las mujeres en Andalucía son públicos y gratuitos”, mencionando los centros de atención a la mujer y el especial ejemplo de el centro de formación feminista Carmen de Burgos como un “centro único de estas características”. “Muchas mujeres no son conscientes de que sufren VG porque las han educado así. Pero vemos con más preocupación aún que se repitan estos comportamientos en mujeres jóvenes, nacidas en democracia, porque aún seguimos viviendo en una sociedad patriarcal”, ha argumentado.

Redondo ha hablado de otros programas en Andalucía, como los de atención psicológica. “Los padres y madres hemos de tener herramientas para ayudar a nuestras hijas, porque no les resulta fácil detectar la VG que se da por nuevos cauces, como las redes sociales”. Algunas de las pautas que podemos seguir, según ella, son la formación del personal que atiende a las víctimas, y las personas que diseñan las políticas; la educación en igualdad, que esta educación sea una materia curricular en todas las titulaciones, y que existan campañas de sensibilización y concienciación.

Gloria Vázquez, presidenta de la Asociación Gallega para la defensa de mujeres y niñ@s supervivientes de la Violencia de Género y/o abusos Ve-la Luz, ha contado su punto de vista desde las vivencias del día a día de una víctima. A su juicio, algunos de los problemas más graves son que “cuando llega una denuncia al juzgado lo hace completamente sesgada. La formación de las personas que atienden a las víctimas es además penosa o inexistente”. Les preocupa también “en el tema de policía, que una mujer tenga que estar pendiente del horario para poder denunciar, y las otras muchas trabas que se encuentran” “El 85% de las personas que denunciaron en España no recibieron una orden de alejamiento en España, y estoy segura de que la solicitaron”, ha lamentado Vázquez. En definitiva, “no hay medios para llevar a cabo la Ley Integral contra la VG”, ha remachado.

“Sólo un 24% de las víctimas recibió ayuda económica, y el proceso en llegar a ello es terrible”, ha argumentado. “Seguimos vendiendo que hay salida, y nosotras nos preguntamos cómo, porque no lo sabemos”. Así lo demuestran hechos como que “no superamos el 20 o 21% de mujeres que son protegidas de algún modo” o que “los jueces no saben diferenciar entre conflicto, que es de dos, y violencia, donde la víctima es la mujer”. Ha concluido instando al resto de la sociedad civil, así como a las administraciones, a apostar su granito de arena en esta lucha: “Hay que denunciar, y desobedecer. No vamos a seguir permitiendo esta barbaridad, pero también necesitamos el apoyo del resto de la ciudadanía”

A continuación, María del Carmen Gámiz Valencia, jueza del Juzgado de violencia contra la Mujer nº6 de Madrid y última participante de la mesa, ha hablado de la VG desde el punto de vista judicial. Ha querido ser optimista, resaltando aspectos como que “las órdenes de protección son una buena medida”, o el hecho de que actualmente hay 10.000 mujeres con protección y 6000 maltratadores en cárcel. “Hace 20 años, yo no sabía qué era la violencia, ha dicho Gamiz. “Ahora se ha hecho visible el problema, lo cual es muy importante”, ha afirmado. Otros temas como “el aumento de sensibilidad en los jueces”, son también positivos, o mecanismos como “las pulseras electrónicas de control de proximidad, o el hecho de que las víctimas, sea cual sea su nivel económico, no tengan que pagar tasas”.

Sin embargo, ha lamentado asimismo los aspectos negativos, como los juicios rápidos, el hecho de que los allegados de las víctimas no denuncien, como tampoco lo hacen los servicios de atención social. También ha manifestado su preocupación porque “uno de los problemas que nos encontramos es que las víctimas se retractan y quieren volver con el maltratador”. ”El artículo que no obliga a denunciar contra tu pareja está pensado para otros delitos, no para las víctimas de VG”, ha argumentado. En definitiva: “tenemos la estructura y los cimientos, tenemos que poner las ventanas y las escaleras”.

Conferencia de clausura: “La Universidad como germen de la igualdad”

Isabel Tajahuerce, que ha impartido la conferencia de clausura, es delegada del Rector para la Igualdad en la Universidad Complutense de Madrid, ha comenzado incidiendo en la importancia de que se “nos nombre como mujeres, y no se nos incluya en ese genérico masculino que no nos integre”. “Sin memoria, no hay construcción de presente”, ha afirmado Tajahuerce. Ha reflexionado así sobre la historia contemporánea, y la lucha de las mujeres, que luego “fue borrada de la historia, porque se las privó de derechos políticos”. “¿Por qué con el número de mujeres que han sido asesinadas por el terrorismo machista no estamos todas y todos en la calle pidiendo que esto pare?”, ha exigido.

También ha tratado el término feminismo: “nos dejamos manipular en la utilización de los términos”, ha afirmado. “Nadie habla, por ejemplo, de que se deje de utilizar el término ecologismo porque hiere a los que contamina”. No ocurre lo mismo con el feminismo. “Hemos sido socializadas y socializados en el patriarcado. No nos sentamos a reflexionar”

Respecto al papel de la Universidad respecto a la igualdad, Tajahuerce ha reconocido que “no está libre de estas trabas”. “Las universidades cerraron las puertas a la educación de las mujeres, por ejemplo, con lo que se llamaban partidos demócratas, cuando no lo eran porque sólo votaban los hombres”, hasta que“Un 8 de marzo de 1910, se permitió a las mujeres entrar en la Universidad. Las primeras mujeres en la Universidad fueron estudiantes de Medicina anarquistas, que buscaban que todas y todos pudieran acceder a los servicios de salud. Las mujeres entraron en la universidad con permiso. Con el tiempo, “se fue normalizando su entrada en estos estudios, pero no podían estudiar todas las carreras ni podían ejercer todas las profesiones”, y esta desigualdad continúa en todos los ámbitos, también la Universidad: “las mujeres tienen los puestos menores y los salarios menores”. “La Ley de Igualdad es orgánica y, por lo tanto, de obligado cumplimiento. Atacar a las leyes que defienden los derechos de las mujeres, que son Derechos Humanos, es violencia machista. No se puede consentir en ningún ámbito”, ha manifestado.

En la universidad a la que pertenece Tajahuerce, la UCM, “no hay ninguna asignatura que incluya el género”. Por ello, ve complicado que los profesores y profesoras, desde el colegio, apliquen la perspectiva de género: “hay que formar a quienes luego van a educar”, pero “la realidad es que desde que somos pequeños nos formamos en desigualdad”. Ha lamentado los recortes en materia de género, también en educación y formación. “Tiene que haber una toma de conciencia necesaria para que todas y todos salgamos a la calle y digamos ‘no’”, ha subrayado. “Las universidades tenemos que poner de manifiesto que el conocimiento también fue sólo para los hombres”, ha concluido.

Finalizaron así las jornadas organizadas por la Fundación Internacional Baltasar Garzón en esta IX Edición de los Cursos de Verano de la Universidad de Jaén en Torres, con gran éxito de asistencia y público.  

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