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Benjamin Ferencz, fiscal de los juicios de Nüremberg: Jamás escuché a un acusado de Nüremberg arrepentirse de nada

Madrid, 20 de mayo. Bajo el título “La experiencia de Nüremberg”, Benjamin B. Ferencz, el único fiscal de los Juicios de Nüremberg (Alemania) que permanece vivo, ha compartido su experiencia como fiscal en uno de los casos de genocidio más graves de la historia reciente y que acabó con la mayoría de los acusados condenados a pena de muerte.

Más de un millón de víctimas y ni un solo perdón. “Jamás escuché a un acusado del régimen nazi arrepentirse de nada”, ha declarado contundente Ferencz. “Ellos sentían que no habían hecho nada malo, que atacaron en defensa preventiva”.  

Sin renunciar al sentido del humor, Ferencz ha explicado ante un congreso lleno de gente, su participación en la II Guerra Mundial, cuando según ha recalcado “casi nadie había oído nunca hablar de un crimen de lesa humanidad”. 

Ferencz se alistó en el ejército estadounidense durante  la II Guerra Mundial pero fue una orden del presidente Roosevelt la que lo situó como fiscal en los Juicios de Nüremberg.

“Mi primer papel consistió en conseguir todas las pruebas documentales para juzgar a 24 criminales”.  Para ello, Ferencz visitó durante meses los campos de concentración y de exterminio, una experiencia que, tal y como ha declarado jamás olvidará.

“Los cadáveres se apilaban como si fueran madera esperando a ser incinerados, cuya grasa serviría como fertilizante. Yo mismo tuve que desenterrar cuerpos. Todas estas acciones y sus consecuencias son peores de lo que se pueden imaginar y me afectó mucho. No quise volver jamás a Alemania”, ha confesado.

El estudio de los informes del Frente Oriental, uno de los pelotones de ejecución del régimen nazi,  permitió a Ferencz desmontar la defensa de los criminales. A partir de entonces los juicios se sucedieron. 

 “Eran unos textos que detallaban cada uno de los asesinatos, en los que se podía entender su peculiar visión de la humanidad. En sus líneas jamás se habló de asesinar solo de eliminar a cualquier persona que se sospechase que podía ser un enemigo potencial del régimen, ya fueran judíos o gitanos“.

A sus 95 años de edad, Ferencz aún lamenta que no se haya alcanzado una justicia total contra los crímenes masivos. Pese a ello, ha valorado positivamente los mecanismos de reparación de las víctimas y el avance en la concepción del derecho humanitario.

“Hoy en día todo el mundo conoce los Derechos Humanos, sin embargo no se ha avanzado nada en la aplicación de penas”, ha destacado el fiscal para quien la idea de alcanzar la Jurisdicción Universal absoluta desde la soberanía nacional es “absurda y obsoleta”.

Durante su intervención, Ferencz ha exigido la creación de instituciones que ayuden a dirimir las diferencias entre los estados sin recurrir a la guerra. “Aún no existe ningún tribunal con esta potestad y mientras esto continúe así seremos testigos de la barbarie”.

Por último, Ferencz ha abordado la situación de la Jurisdicción Universal (JU) en Estados Unidos, donde, según ha señalado “existe una gran división pero la gran mayoría de ciudadanos apoya estos principios”.

En este sentido, el abogado de origen europeo ha denunciado que el Pentágono se reserva el derecho a utilizar la defensa preventiva como arma. “No es el Gobierno sino unos individuos que aún no han aprendido que las ideas no se matan con una pistola. Por eso, ningún presidente se atreve a mostrar rechazo por la institución militar”.

Para Ferencz, este congreso anima a los ciudadanos a pensar, ya no en términos de frontera o contexto, sino de principios humanos que permitan que cualquier persona pueda vivir en libertad, independientemente de su raza o credo. “No será fácil, los que detentan el poder no lo abandonarán, pero lo conseguiremos”, ha concluido.